Aceitunero
Marea
Letra:
El cristal de mi
pecera tan sólo lo ensucias tú,
cuando dices: Romero,
qué solo estás,
no es pa tanto, haz
el favor, abre la luz y cierra el gas,
que se van los
churretes de sudor del ataúd,
y el olor de
cantaores al llorar,
y mi luna de Jaén
baja de luto a caminar,
Aceitunero el sol,
y el cante de ese
grajo que en mi garganta no quiere anidar,
aceitunero yo,
si un día fui camino,
pues hoy muele molino, y a rodar,
aceitunero el sol,
con dientes en las
botas, mordiendo a las gaviotas al pisar,
vareando poetas para
hacerlos hablar,
El morral donde
guardo lo que he sido se perdió
con los callos del
mango de la sartén,
mis alhajas, mi
mortaja, con todo lo que ahora me da igual,
me quedó una rienda
hecha en cuero de tu piel,
el fragor de
chiribitas al mirar,
unos pies de
enredadera y ratoneras para el despertar,
Aceitunero el sol,
que prende los
fogones del pecho del que lo quiere mirar,
aceitunero yo,
llenitos los
bolsillos de aromas de membrillo y de galán,
aceitunero el sol,
muriendo a las
mañanas cayendo de su rama a mi trigal,
para hacerme una
lumbre,
Aceitunero el sol,
que se acuesta en los
mares y siempre le quitan algún retal,
aceitunero yo,
que asusto a la
simiente con mi voz de aguardiente al acunar,
aceitunero el sol,
el árbol de pesares
que nunca deja ver el robledal,
aceitunero soy,
Y los sacos no dan
abasto de olores,
de sillas de anea, de
tantos sudores,
de anís y pestiños,
de lechos de almendra,
de bolas de enebro,
de más corazones,
no caben más gatos
con sus cascabeles,
con sus noches
muertas para que las vele,
no cabe ni siquiera
la luz
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